El auge de la celebración del famoso Black Friday ha modificado algunas de las dinámicas de consumo en nuestro país en los últimos años. Los que trabajamos sin gran stock, estamos acostumbrados a que nuestros productos se venden bajo pedido, personalizados en cuando a acabados y medidas. Eso hace que las dinámicas de rebajas o black Fridays no tengan cabida en nuestros negocios.

En mi caso lo único black que tenemos es una butaca adoptada, tapizada en angora 01 de Froca. Es fruto de una confusión, tenía que ser en Angora 01 de Rustika. Quien iba a imaginar que dos series de tela coincidirían en el nombre. Es negra, muy negra. Tanto que sirvió para dinamizar el escaparate de Halloween del mes pasado. Es una butaca espectacular en cuanto a dimensiones, perfecta para perderse sentado en ella. Tiene un respado que recogerá la cabeza del más alto de la familia. Imagino que acabará en algún rincón especial de lectura, quizás frente un ventanal o una chimenea. Las butacas fijas nos remiten a otro tiempo, ajeno a la horizontalidad del confort relax, los motores, las palancas o lo que sea que permita levantar las piernas. Las butacas fijas nos mantienen con los pies en el suelo, con la espalda bien apoyada pero erguida. Nos invitan a charlar, a leer, a escribir. Una simple tabla apoyada en sus brazos nos permite tomar la merienda o usar el portátil de forma mucho más cómoda que en el sofá. El orejero actuará en caso de somnolencia sobrevenida, algo para lo que siempre debe estar preparada.

Quien decida comprarse una escogerá el color que prefiera para las patas y el tapizado, pero en algún momento, alguien adoptará nuestra butaca black y espero que la butaca lo acoja con la buena disposición que parece tener.

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