La Sra. M. vino con su hermana, las dos del bracito a mirar los sillones. En realidad al final la Sra. M. se acabó quedando un colchón híbrido. Hoy se lo hemos llevado, deseo de corazón que le resulte muy cómodo y que lo pueda disfrutar muchos años. Pero la protagonista de esta historia no es la Sra. M. sino su  hermana, que trasteando por el showroom vio  la muñeca que preside esta noticia, un regalo de una gran amiga que vive lejos. La tengo siempre encima de algún colchón o alguna butaca. Me acompaña mucho más que si la tuviera en casa.

En un momento memorable de las pruebas de sillones y colchones de una y otra , la hermana de la Sra. M. cogió la muñeca y se la quedó mirando hipnotizada tanto rato que me diopor pensar de todo. En un momento pensé que vería el arreglo que le había hecho con celo el día que se me cayó, moviendo todo el showroom para hacer las fotos que aparecen en esta web. Pero no. La buena mujer la miraba como si volviera a ser una niña pequeña maravillada ante una muñeca preciosa. Soltó un suspiro y dijo -ay por dios, que cosas hacen- y la volvió de dejar con suavidad encima de mi mecedora. Y de golpe la emoción me embargó, recordé las historias de los mayores de mi familia, tan carentes de juguetes y de tantas cosas. La infancia de nuestros padres y abuelos no tiene nada que ver con la nuestra y la de nuestros hijos.

Cuando traje la muñeca a la tienda no imaginé que despertaría tantos sentimientos. Voy a comprar loctite para arreglarla como merece.

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