Momentos black

El auge de la celebración del famoso Black Friday ha modificado algunas de las dinámicas de consumo en nuestro país en los últimos años. Los que trabajamos sin gran stock, estamos acostumbrados a que nuestros productos se venden bajo pedido, personalizados en cuando a acabados y medidas. Eso hace que las dinámicas de rebajas o black Fridays no tengan cabida en nuestros negocios.

En mi caso lo único black que tenemos es una butaca adoptada, tapizada en angora 01 de Froca. Es fruto de una confusión, tenía que ser en Angora 01 de Rustika. Quien iba a imaginar que dos series de tela coincidirían en el nombre. Es negra, muy negra. Tanto que sirvió para dinamizar el escaparate de Halloween del mes pasado. Es una butaca espectacular en cuanto a dimensiones, perfecta para perderse sentado en ella. Tiene un respado que recogerá la cabeza del más alto de la familia. Imagino que acabará en algún rincón especial de lectura, quizás frente un ventanal o una chimenea. Las butacas fijas nos remiten a otro tiempo, ajeno a la horizontalidad del confort relax, los motores, las palancas o lo que sea que permita levantar las piernas. Las butacas fijas nos mantienen con los pies en el suelo, con la espalda bien apoyada pero erguida. Nos invitan a charlar, a leer, a escribir. Una simple tabla apoyada en sus brazos nos permite tomar la merienda o usar el portátil de forma mucho más cómoda que en el sofá. El orejero actuará en caso de somnolencia sobrevenida, algo para lo que siempre debe estar preparada.

Quien decida comprarse una escogerá el color que prefiera para las patas y el tapizado, pero en algún momento, alguien adoptará nuestra butaca black y espero que la butaca lo acoja con la buena disposición que parece tener.

Las historias de Mesfacil

La Sra. M. vino con su hermana, las dos del bracito a mirar los sillones. En realidad al final la Sra. M. se acabó quedando un colchón híbrido. Hoy se lo hemos llevado, deseo de corazón que le resulte muy cómodo y que lo pueda disfrutar muchos años. Pero la protagonista de esta historia no es la Sra. M. sino su  hermana, que trasteando por el showroom vio  la muñeca que preside esta noticia, un regalo de una gran amiga que vive lejos. La tengo siempre encima de algún colchón o alguna butaca. Me acompaña mucho más que si la tuviera en casa.

En un momento memorable de las pruebas de sillones y colchones de una y otra , la hermana de la Sra. M. cogió la muñeca y se la quedó mirando hipnotizada tanto rato que me diopor pensar de todo. En un momento pensé que vería el arreglo que le había hecho con celo el día que se me cayó, moviendo todo el showroom para hacer las fotos que aparecen en esta web. Pero no. La buena mujer la miraba como si volviera a ser una niña pequeña maravillada ante una muñeca preciosa. Soltó un suspiro y dijo -ay por dios, que cosas hacen- y la volvió de dejar con suavidad encima de mi mecedora. Y de golpe la emoción me embargó, recordé las historias de los mayores de mi familia, tan carentes de juguetes y de tantas cosas. La infancia de nuestros padres y abuelos no tiene nada que ver con la nuestra y la de nuestros hijos.

Cuando traje la muñeca a la tienda no imaginé que despertaría tantos sentimientos. Voy a comprar loctite para arreglarla como merece.

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